jueves, 21 de octubre de 2010

EL OTRO DIVINO

CUANDO LA NECESIDAD HIZO MELLA EN LOS ESTÓMAGOS DE AQUELLAS GENTES LLAMADOS A SER HIJOS DE LA TIERRA, pues aun siendo un niño los conocimientos de Angel padecían sobre su figura desaliñada y huesuda. Conocimientos que para el no eran más que el simple análisis de su vida misma y de la de miles de personas que como Angel luchaban por sobrevivir junto con sus familias.
Ya nadie quedaba a salvo de la grán crisis producida a mitad del siglo primero de nuestra segunda generación en la Tierra. Nada había pasado porque si, todo sucedía en torno a la avaricia y el egoísmo de la especie dominante, el pecado yacía sobre nosotros, los hombres.
Nuestro sistema, el sistema capitalista hasta ahora conocido tocaba a su fin. Aquella mañana Angel miraba fijamente la television mientras su Madre e Israel discutian de nuevo por lo mismo de siempre, el maldito dinero. La situación cada vez era más insostenible, ya no les quedaba casi nada de los ahorros que habían conseguido guardar durante los últimos años. No había trabajo y los bancos desauciaban a todo el mundo robándoles todo lo que habían conseguido durante practicamente toda su vida. Después de la explosión nada fué lo mismo, lo habían perdido prácticamenete todo.
Angel indignado por la situación que todo el mundo padecía no pudo más que arrancarse de la silla donde estaba sentado y dirigirse hacia el único lugar donde el sabia, se había engendrado el Demonio que azotaba a todas las personas y que muy directamente sufría en casa con sus padres.
Una vez hubo llegado a la oficina bancaria que había cerca de donde el malvivía, no pudo más que con firmeza e indignación dirigirse hacia el mostrador donde yacía sobre su sillón aquel hombre gris que para Angel no era más que el enviado del mismísimo Diablo que había provocado esa situación. Una vez llegó a su altura, Angel miró al hombre gris y sin esperar saludo alguno se dirigió hacia el diciéndole:
-¿Porqué han permitido que mis padres discutan otra vez?,
Ellos están tristes, ustedes lo saben, ¿verdad?, pero y sabiéndolo
¿porque lo han permitido?
-Ustedes ya saben lo que pasó a la familia de mi amigo Juan, estoy seguro de que lo saben. Ya no tienen donde vivir, y muy poco para comer, ¿porqué no les ayudan?

Aquel hombre totalmente sorprendido no sabía que decir, mientras tanto Angel continuaba hablando.
-Yo solo queria que usted supiese lo que es un evidencia; la gente se muere de hambre y frío, las familias se destrozan, y todo simplemente por lo que ustedes llaman dinero.
-No conozco a su Padre, pero se que el mio no permitiría esta aberración. No me queda más que decirle que le transmita mis palabras y que las heche en cuenta, pues seguro estoy que algo habrá de cambiar, y que todo el que esté conmigo conseguirá salvarse; más de este mundo muy pocos serán los que sobrevivan, ya que una manzana podrida, todo el cesto acabará pudriendo.

Mirando fijamente a los ojos de aquel hombre, Angel se dió la vuelta y volvió hacia su casa, donde posiblemente sus padres sin ni siquiera haberse percatado de la ausencia de su hijo, continuaban discutiendo.

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